El rugido del motor del sedán negro blindado vibraba con fuerza debajo de mis pies mientras avanzábamos a toda velocidad por las avenidas principales del centro.
Apenas unos minutos antes, en el penthouse, la imponente silueta de Ezra me había estrechado en un abrazo posesivo, ordenándome con una autoridad implacable que subiera al automóvil de ultra-lujo para marchar juntos hacia el rascacielos negro de la Corporación Vardan.
Me mantenía rígida en el asiento de cuero italiano, con las manos fi