Di un paso atrás de inmediato, fingiendo que revisaba las las páginas que estábamos anexando al documento, y que estaban aun sobre la elegante carpeta.
Mis ojos pasaron rápidamente una vez más, por las cláusulas de financiamiento de mi estudio y el anexo escrito a máquina, que sus abogados acababan de añadir con mis cinco reglas y su nueva cláusula familiar.
Apoyé el documento sobre la mesa de caoba, con un trazo firme, rápido y decidido, estampé mi firma una vez más, en la línea de la derecha.