Capitulo 11

Chae-yeong sostuvo la mirada durante unos segundos, sintiendo una extraña electricidad recorriéndole la columna. Había algo en la compostura de ese hombre que infundía un respeto casi instintivo. Suspiró y volvió a recostarse contra el asiento.

—Está bien. Guardaré mis preguntas... por ahora.

Al llegar a la mansión, la casa estaba sumida en la oscuridad, salvo por la tenue luz del recibidor. Subieron en silencio hacia la habitación principal para no despertar a la abuela ni al personal de servi
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