—Asegúrate de que no tenga oportunidad de hablar sobre el Sector B —advirtió Hye-rin con voz severa—. Si menciona las discrepancias de inventario antes de la votación, los consejeros independientes podrían dudar.
—No se preocupe, madre. El embarque de Vladivostok ya está asegurado en las bodegas del muelle cuatro. Nadie sabe lo que hay dentro de esos contenedores.
En ese instante, las puertas doradas del ascensor privado se abrieron.
Yoon Chae-yeong avanzó por el pasillo. Aunque llevaba el braz