Mundo ficciónIniciar sesiónDamien no habló. No hizo ningún movimiento brusco. Solo la observó durante unos segundos eternos, con los ojos oscuros, dilatados, hambrientos, y esa expresión contenida que parecía decir más que cualquier palabra. Sophie quiso retroceder, pero el cuerpo la traicionó: no había espacio, ni aire, ni fuerza suficiente para separarse.
Damien alzó la mano y rozó su mandíbula con los dedos, trazando una línea







