Mundo ficciónIniciar sesiónAl despertar aquella mañana me percaté de que no me encontraba en casa, tampoco en casa de mi vecina Laia, era un lugar que no podía reconocer. Estaba recostada sobre una reconfortarle cama, mientras el sol me alumbraba, indicándome que ya era hora de despertar.
Me levanté despacio, percatándome de que estaba un poco mareada y tenía nauseas, sin lugar a dudas a causa de las cantidades inmensurables que había ingerido







