24 . Notificación para todos.
Clara sintió cómo las lágrimas amenazaban con volver, pero se obligó a mantener la compostura. Marina no era alguien que hablara sin pensar, y sus palabras la reconfortaron, aunque solo un poco.
— Gracias — dijo Clara, su voz quebrada —. Es solo que… no sé cómo esto se salió de control. No tengo ninguna relación con el señor Ferrer, salvo que conoció a mi hijo por casualidad.
Marina asintió, como si ya hubiera adivinado la verdad antes de escucharla.
— Lo sé — dijo con suavidad —. Pero la gente