A lo largo de su trabajo como psiquiatra Juliana había visto muchos tipos de personas y casi todos podía leerlas y hasta saber en que estaban pensando. Tenía una habilidad incluso para querer controlarlas si quería. Por eso era tan buena en su trabajo. Solo había un número muy pequeño que no podía leer, entre ellos su expareja… y el hombre sentado del otro lado de la mesa.
A esa altura de la noche y después de una cena Juliana podía decir que este hombre era mucho más interesante de lo que podí