Vincet entró a la habitación de forma cautelosa encontrando a Alicia sentada en el borde de la cama, jugando con sus dedos en su regazo y la cabeza gacha. Él se acercó y se detuvo delante de ella agarrando la barbilla de la chica y alzándola para que lo mirara. Alicia aún estaba sollozando levemente y quedaban rastros de llanto en su rostro, pero se notaba más repuesta.
El Ceo inclinó la cabeza.
-sabes… tengo una novia muy bonita… que no tiene los ojos como si se los hubiera picado una abeja.
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