Juliana entró a la habitación de forma lenta y tranquila para no alarmar a la chica recogida en una esquina que apretaba las piernas contra su pecho y escondía su rostro entre sus rodillas. Se veía tan pequeña y era una imagen más familiar para ella que lo que muchos podrían pensar.
Se acercó a Alicia después de escuchar que el hombre del otro lado de la puerta se alejaba y se sentó sobre sus talones delante de ella. Sin formar la distancia, sin invadir el espacio personal de aquella chica.
Hab