Horas antes
Lukas se encaminaba en dirección al hospital con una sonrisa en sus labios que hacía que las mujeres que pasaran por su lado se quedaran mirándolo, y como no hacerlo cuando el aura de felicidad que lo envolvía era enorme. Se encontraría de nuevo con la cachorrita que de cachorra no tenía nada. Parecía una leona con las garras afuera queriendo desgarrarle un pedazo, pues en ese caso él sería su león. GRRRRR.
Entró al hospital y fue directo al recibidor. Aunque ya sabía dónde encontra