La vena de la sien de Juliana era ahora la que palpitaba, y su mano con el bolígrafo temblaba sobre el papel. Se arrepentía de no haberlo botado de su consulta cuando había sido el momento, así ahora no tendría que estar escuchando sus protestas, las cuales debería dársela a su jefe no a ella, pero por la forma en que hablaba como que si, como que ya se las había dicho.
Entonces… que pintaba ella en todo ese asunto, pues nada. Simplemente perdiendo el tiempo.
-… y entonces Vincet hizo eso, por