Media hora después, Alicia salió de la habitación en dirección a la cocina secando su cabello con una toalla. La bata de tela con mangas largas y hasta la rodilla se sentía agradable contra su piel, era de las que Vincet le había comprado y cuando había visto el precio casi le había dado algo.
El Ceo aún no había llegado y seguro no lo haría en toda la noche. Ella tenía traducciones que hacer por lo que agarraría algo de comer y se pondría a trabajar, pero de reojo vio algo que le llamó la aten