El dolor de cabeza era terrible. Por eso odiaba el alcohol. Alicia había tenido cuidado toda su vida de mantenerse alejada de él sabiendo las consecuencias para su cuerpo, pero esta vez no había podido escapar. Incluso tenía nauseas.
Lentamente abrió los ojos con los párpados pesados. Frunció el ceño mientras su vista se demoraba en adaptarse a la tenue luz de la habitación que provenía principalmente de los rayos del sol mañanero que se filtraba por las cortinas.
Entonces reaccionó. Ese no era