Sus ojos se fueron abriendo poco a poco. Había dolor, por suerte, no tan fuerte como antes. El techo sobre él no lo reconoció al inicio, era incómodamente blanco. ¿Dónde estaba?
Sus recuerdos estaban desordenados y confundidos.
Vincet hizo un gruñido de incomodidad e intentó levantarse para darse cuenta que apenas podía, el dolor en su brazo lo hizo gemir. Miró a un lado y encontró donde estaban los sueros que alimentaban su cuerpo con las agujas en su brazo. La sábana de color azul particular,