Las manos de Nicolae se movían suavemente por la piel con el paño húmedo y después la secaba llevándose todos los rastros de sangre y dejando la piel limpia. Y así lo hizo hasta que depositó la segunda pierna sobre la cama. Dejó la toalla a un lado y se levantó.
-Muévete- le espetó a Hellene.
-Eh… y ese tono-
-No pienso tirar todo mi trabajo por la borda, la voy a llevar al otro cuarto de una buena vez. Deja las sábanas así, mandaré a alguien a que las reemplace junto al colchón-
Hellene pestañ