Kate tomó una profunda respiración antes de entrar en la empresa. Nicolae se detuvo delante de la puerta y la miró por encima del hombro con la ceja alzada. Asintió, no podía quedarse allí toda la vida, debía enfrentar la realidad y hacerle frente a ese maldito imbécil que había hecho de su vida un asco. Tuvo que contener los temblores que casi azotaron sus manos. Su mente quería luchar, pero su cuerpo recordaba... y eso era lo que la hacía dudar.
Se acercó a Nicolae y puso su frente sobre su e