Ellien sonrió.
-Llámame como desees. Esta vez pediré al Maestro que me deje al menos disfrutar contigo. La vez pasada no me lo permitió. Pero cuando seas su mascota y haya que entrenarte de nuevo, yo estaré ahí para hacer mi parte. Lástima que no pude tocarte en ese momento, ni cuando te tuve en mis manos completamente mía. Él no me lo permitió. Pero estoy seguro de que si le doy buenas ideas y hacemos un espectáculo delante de él...
Kate le escupió el rostro.
-Ni que vaya a ser su puta, partid