Algo frío acarició su mano y encontró a su costado el rostro de su perro que le lamía y lloraba bajito. Kate sonrió cansada y le acarició el morro con cariño.
-Disculpa haberte preocupado- ante sus palabras el familiar movió su cola y se recostó haciéndose una bolita, más tranquilo ahora que su dueña estaba despierta.
-Si ya estás despierto levántate, aún tengo trabajo- escuchó debajo de ella y Kate sonrió girando su rostro hacia adelante encontrando los orbes azules de Nicolae clavados en sí.