Lejos de Domic y Hellene, Nicolae nunca había dejado que nadie pasara la noche en su casa. Ni siquiera una pareja sexual. Por lo que ese lugar se había vuelto realmente solitario con los años y el silencio era parte de su rutina normal. Su habitación, siempre fría por la temperatura del aire acondicionado mantenía sus sábanas de seda negra frescas, sin embargo... eso era algo que por lo visto estaba a punto de cambiar, ya que... no estaba solo.
Su enorme cama, que solía tener la mitad prácticam