El comedor estaba en silencio, con esa quietud propia de las primeras horas de la mañana que hacía que todo pareciera más pesado de lo que debería. Liam estaba sentado solo ante la larga mesa con el portátil abierto delante de él, moviendo los dedos por el teclado con una concentración lenta y distraída. Llevaba ya un rato así, medio presente, medio en otro lugar por completo, y aunque intentaba sumergirse en el trabajo, era obvio que su mente no estaba del todo allí.
El sonido de unos pasos su