La luz del mediodía se colaba por entre las cortinas de lino blanco, iluminando suavemente la habitación con una calidez dorada que acariciaba la piel como un susurro tibio. El aire olía a flores frescas, a madera encerada y a los restos sutiles de un perfume masculino que aún flotaba en las sábanas revueltas.
Nelly se estiró lentamente entre las sábanas, con una sonrisa adormilada curvándose en sus labios al recordar la madrugada. Su cuerpo aún guardaba el eco de caricias intensas, y sus piern