Los días pasaban con una lentitud dolorosa, y es que nada era igual. Las noches de pasión y risas llenas de complicidad habían pasado a segundo plano. Adrián cómo salía temprano, también llegaba tarde, Nelly solo podía sentir su cercanía en la cama al acostarse y un susurro acompañado de un beso en la frente al irse.
Estaba absorta en pensamientos que se agolpaban como nubes oscuras en su cabeza. Adrián no la tenía en su lista de cosas importantes y primordiales como antes, y había algo en su a