Adrián giró con una mezcla de sorpresa y reconocimiento. Frente a él estaba Marcos, su mejor amigo desde la universidad. Su rostro reflejaba la misma confianza de siempre, aunque con algunas líneas de madurez que el tiempo le había regalado.
—Marcos… —La sorpresa se transformó en una sonrisa genuina. Se acercó y lo abrazó con fuerza—. ¿Qué haces aquí?
—Pasaba por la ciudad y pensé que sería un crimen no verte. ¿Tienes prisa o tienes tiempo para un trago? Tenemos años de conversación pendiente —