-Llegamos.
Dijo Bernardo, sabiendo que ella lo escuchaba.
Abrió la puerta del acompañante y tomándola del brazo, la arrastraba hacía la casa.
Edith se dejaba llevar, apenas tenía voluntad para moverse, esperaba que pronto se le pase el efecto de esa maldita cosa que le aplicó ese sádico.
-Así me gusta, que estés quietita.
Ella no terminaba de entender porque Bernardo los había atacado, jamás le hicieron nada.
¿Sería una venganza por haber quedado sin trabajo cuando fue la catástrofe?
Nunca supo