Facundo estaba preocupado, odiaba a Bernardo.
Quería enfrentarse a él, destrozarlo con sus propias manos.
Bernardo era el mismo diablo, un hombre de barro.
Facundo, en lugar de tener miedo, tenía impotencia y quería darle su merecido a ese vil ser.
Aunque sabía que eso no le devolvería a su padre y si Lorenzo corría con esa misma suerte, tampoco lo podría traer de vuelta, pero al menos, Bernardo ya no le haría daño a nadie más.
Era tal el odio que sentía Facundo, que no dudaría en matarlo, aunq