Cuando llegó a la casa de su ex mujer, ella hacía dos horas que estaba desesperada porque su hija no le atendía el teléfono.
Sus padres se pusieron de acuerdo en castigarla y por supuesto, se quedó sin posibilidad de ir al dichoso recital.
Estaban de acuerdo en ponerle un freno a las actitudes de la niña, por lo que Mónica decidió invitarlo a cenar y Orlando aceptó gustoso.
Sus dos hijas estaban asombradas y felices por compartir una cena con sus dos padres.
Cuando se retiraron a sus habitacion