36| Un momento antes del salto.
— Definitivamente no — le gruñó Leonel a Esther cuando ya había caído la tarde. Ya las visitas se habían ido y los negocios planteados, cada socio recibiría lo necesario, aunque el papá de Esther insistió en que debían buscar otro socio comercial fuerte para terminar de afianzar al poder que ahora tenían — no me parece una buena idea, podemos contratar a alguien.
— ¿Y crees que Emily confiará en otra persona? — le preguntó Esther, estaban en la sala del pequeño palacio y Leonel apretó el cojín