25| Enemigos por doquier.
Esther se estaba quedando dormida en la silla de la sala de espera, tenía el cuerpo entumecido y el sueño comenzó a acarrearla.
Estaba cómoda y tranquila, Leonel había acabado de salir de cirugía y todo estaba bien, el hombre al que ella le había disparado estaba vivió y estable y listo para interrogar y Carlo ya estaba con Portia, así que con todos esos detalles controlados la adrenalina de su cuerpo bajó a tal punto que creyó no sería capaz de levantar la cabeza.
Un enfermero le dio una patad