Cuando Portia despertó le dolía el cuello, se había quedado dormida en el mueble y la luz del sol entraba por la ventana.
La televisión estaba apagada y Carlo no estaba sobre su regazo donde se había dormido así que se levantó y movió el cuello para los lados intentado quitarse el dolor, pero eso antes lo empeoró.
Toda la casa tenía un increíble olor a huevos revueltos y pan caliente, así que se puso de pie y caminó hacia la ventana.
La nieve había caído con fuerza en la noche y ahora toda la c