24| Entender el dolor.
Portia comprobó la hora en su reloj, hacía más de cuarenta minutos había recibido la llamada de Esther y aun no podía llegar al departamento de Carlo, el tráfico estaba al límite en plena hora pico y por más que le insistía al taxista el pobre hombre no encontraba forma de pasar.
— Me voy a bajar — le dijo a su hermana Portia a través del celular, le lanzó un par de billetes al taxista y se bajó.
El frio se le coló por debajo del vestido y la hizo tiritar. Extrañaba el bosque que rodeaba su cas