El eco de las gotas de lluvia golpeando las ventanas acompañaba el silencio tenso en el pequeño apartamento donde Nicolás esperaba ansiosamente la llegada de Adrián. El ambiente estaba cargado de una sensación de inminente peligro, algo que Nicolás no podía ignorar. Sabía que lo que estaba por recibir era más que simple información; era una posible sentencia, un camino del que ya no habría retorno.
La puerta se abrió suavemente, y Adrián entró, su rostro serio y calculador, sin rastro de la fri