Nicolás se quedó tumbado en la cama del hospital, su mente hecha un caos mientras los recuerdos y las revelaciones de las últimas horas lo golpeaban como una ola imparable. Todavía sentía el peso de la mirada de Sofía Alarcón, el veneno en sus palabras, el odio palpable que parecía impregnar el aire cuando se dirigió a él. Nunca había sentido tanta repulsión proveniente de alguien. Pero lo que más lo desconcertaba, lo que lo mantenía en un estado de confusión total, era lo que había descubierto