La oscuridad envolvía cada rincón de la habitación donde Nicolás Valverde estaba sentado, su mente atrapada entre las sombras de sus decisiones y el peso del poder que había alcanzado. Las luces tenues apenas iluminaban el espacio, pero a Nicolás ya no le importaba. Había llegado demasiado lejos, cruzado demasiados límites. Y la pregunta constante seguía acechándolo: ¿por qué había permitido que todo llegara a esto?
De repente, la puerta se abrió lentamente, y Gabriel apareció en el umbral. Su