Nicolás observaba la ciudad desde la ventana de su oficina. A pesar del poder que había adquirido, algo lo inquietaba. Helena. La sensación de que algo no cuadraba con la desaparición de su familia no lo dejaba en paz. Sabía que, para mantener su posición y no mostrarse débil, debía cerrar ese capítulo de su vida, pero su mente no dejaba de volver a ese lugar oscuro donde la duda se mezclaba con los recuerdos.
Llamó a uno de sus hombres de confianza, Iván, quien había demostrado ser más astuto