El salón de juntas del Grupo Alarcón estaba lleno de las personas más influyentes del país. Ejecutivos, empresarios y políticos aguardaban en silencio mientras el reloj avanzaba lentamente hacia el inicio de la reunión. El nombre de Aitana Alarcón había resonado en cada rincón de la nación durante los últimos meses. Su presencia, su influencia y su inquebrantable liderazgo habían transformado la percepción de la familia y el grupo que llevaba su apellido.
Aitana entró en la sala con la cabeza a