Gabriela frunció el ceño, por lo visto al frente de ella estaba un completo loco
—Está bien, si no vienes conmigo a las buenas, vas a venir a las malas…
—¡Qué!...—exclamó Gabriela, abriendo sus ojos de par en par. Alan caminó hasta ella, la tomó de la cintura y la colocó sobre su hombro.
—!Lo siento señoritas, es mi hermana y está medio loca, no se asusten! —dijo Alan, al ver varías mujeres aterradas al ver llevar a Gabriela sobre sus hombros .
Alan caminó por la parte trasera del restaurante,