Gabriela, caminó en busca de algo para poder escapar, Alan había colocado seguro y debía quitarle las llaves de la manera que fuera.
—Si intentas escapar, te aseguro que no lo vas a lograr, te quedarás está noche en esta habitación —vociferó él, llevando bebiendo todo de un solo sorbo.
Gabriela abrió sus ojos y alzó una de sus cejas, definitivamente Alan aparte de ser un troglodita era también un brujo.
—¡Eres un imbécil!
—Si, soy un maldito imbécil que te salvó el trasero antes que el idiota