Alan abrió sus ojos de par en par, ella era realmente hermosa, quiso caminar hacia ella por inercia propia, solo que la mirada de Gabriela lo detuvo de inmediato.
—¡Te juro que si no sales en este momento de mi habitación voy a llamar a mi madre! —bufo Gabriela, aunque en ese momento lo menos que quería era que él saliera de su habitación.
Amalia bajó del taxi, al cuál prometió pagarle pronto. Todas las luces estaban apagadas, solo esperaba que Alan no estuviese en la casa y así ella no dar ex