El sol se había puesto sobre la mansión Khattab, tiñendo el cielo de un rojo ardiente que se reflejaba en la fuente de agua del jardín central. El aire estaba perfumado con el aroma embriagador de las flores de jazmín, mientras el suave trino de los pájaros acompañaba la magia de la tarde.
Amir observo a Olivia, más que con devoción, estaba envuelta en un elegante vestido de seda roja que abrazaba sus curvas con delicadeza, descendía lentamente por las escaleras talladas en piedra, cada paso im