Capítulo 35 Hogar.
Amir casi corrió a la recamara, decir que estaba desesperado era quedarse cortos.
—Olivia.
La llamó el CEO con voz de desespero, estaba a punto de perderla y lo sabía, y aun así no pudo evitar reparar, en que la diosa que él adoraba, había abierto una maleta y únicamente estaba metiendo en ella la urna que poseía las cenizas de su hijo, y los harapos que usaba de pijama.
—Olivia un cuerno, Amir Rossi, ahora comprendo tu maldita frase de que no trate de huir, al menos me hubieses avisado que tu