Cuando el primer puñado de tierra golpeó la madera, la lluvia cambió de sonido, aunque no fue un final, sino un compás contenido, el miércoles se cerró como un libro mojado, en sus páginas quedaron el sábado luminoso del nacimiento, el domingo herido, el lunes helado del arrepentimiento, el martes de claridad y verdad, y este miércoles de despedida.
Fue un jueves, cuando Amir luego de ayudar a Olivia a alimentar a los trillizos, ingresó al fin al sótano del club el infierno, ese mismo que los g