La noche cayó como un dulce abrigo sobre la mansión de Amir Rossi, luego aquellas palabras un poco duras que dejó salir Olivia, cada uno de los presentes se dispersaron por el lugar, sumidos en sus propios pensamientos en especial Jamil.
Este joven turco, tal vez de entre todos, era el que más comprendía cada una de las palabras dichas por Olivia, y es que a lo largo de su vida había sido testigo de cómo, lo que muchos creían justo y honorable, no lo era, aquellos que se daban baños de pureza y