Los señores Petit estaban encantados de conocer a los padres de Amir, jamás ni en sus más grandes delirios, se hubiesen imaginado que hablar con dos mafiosos, pudiese ser algo tan emocionante, y es que luego de pasar el espanto de cómo fue que la Santa de Alejandra, pasó de estar en un convento a dar a luz al hijo de su hermana, tanto Jules como Inés, lograron tener la mente tan abierta, como para que su corazón les hiciera ver el amor y la dulzura que se transmitía esa pareja con tan solo una