Los minutos se convirtieron en horas, el sol continuó su camino hasta posicionarse en lo más alto del cielo, y de pronto Olivia se encontró compartiendo el almuerzo en la mansión de Amir Rossi, misma que el propio CEO se había dedicado a mostrarle, si más que el dueño de dicha mansión, parecía un vendedor de bienes raíces contándole las ventajas de vivir en tan glorioso lugar, tanto para ella como para el bebé de ambos, y aun así, no habían llegado a una solución al aparente problema que tenían