La noche misma parecía ser consciente de que algo sucedía en las calles de París, o mejor dicho que algo estaba a punto de suceder.
Los primeros en llegar al club “el infierno”, que había en aquella ciudad, fueron los príncipes De Luca Greco y Marco, iguales en apariencia, pero tan distintos como el día y la noche en su forma de proceder.
—No puede ser que el club esté cerrado, llevo años siendo miembro de aquí, no puede ser que se tomen la libertad de cerrarlo sin previo aviso.
Los gritos del