Apenas el avión tocó tierra en París, Amir supo que su vida cambiaria de rumbo, una última vez, ahora de forma definitiva.
El rugido de los motores se fue apagando, pero dentro de él algo acababa de encenderse., y a pesar de que el jet privado de los Rossi era amplio y silencioso, para Amir esa pequeña ave de hierro se había convertido en una especie de útero oscuro, ahí, en ese reducido espacio y con esas personas, estaba naciendo una nueva generación, una nueva era. Y él acababa de elegir en