Amir conocía perfectamente la sensación de la adrenalina corriendo por su cuerpo, durante años había sido conocido como el diablo de Italia, jefe de la mafia, sabía lo que era ser un hombre poderoso, y sentir la euforia del triunfo recorrerlo al completo y aun así, allí estaba él, dando vueltas en la cama sin poder dormir, porque el flujo de la adrenalina no se lo permitía, su corazón se aceleraba un poco más a cada segundo que pasaba en el reloj y, todo por el simple hecho, de haber conseguid