Olivia no gritó, Olivia no salió huyendo de Amir, pero tampoco saltó a sus brazos, la curvy secretaria se quedó sentada en la orilla de la cama, observando a su reciente esposo, y cómo la verdad se mezclaba con la desesperación y brillaban en sus ojos.
Amir por supuesto, como el gran CEO que había aprendido ser durante todo este tiempo, guardó silencio, simplemente quedó expectante a una reacción de ella, mientras su lado mafioso le hacía ver las posibles vías de escape que podría tomar la curv