Capítulo 11
Elena entró en la oficina alterada y, al sentarse, soltó el aire despacio, intentando recuperar el control. Las manos le temblaban levemente cuando abrió la agenda. El silencio duró apenas unos segundos.
El teléfono sonó.
Se sobresaltó, el corazón acelerándose otra vez. Respiró hondo antes de contestar.
—¿Señor?
—Venga a mi despacho.
Hubo una breve pausa. Elena tragó saliva.
—Sí, señor Darkmoor.
Colgó y permaneció inmóvil un instante, mirando el teléfono como si pudiera morderla. Un